
Resultados de la 8ª Ronda:
Benimaclet B 1,5 – Quart 6,5 (Crónica y partida de MF Javier Buenafé; fotos en galería FLICKR)
Burjassot B 2 – Quart B 6
Benimaclet D 4,5 – Quart C 3,5 (fotos en galeria FLICKR)
En breve clasificaciones y resultados individuales actualizados.
CRÓNICA DEL ENCUENTRO DE 1ª AUTONÓMICA GRUPO NORTE – RONDA 8: EL PRAT DE LLIRIA-BENIMACLET «B» – QUART – Sábado 2-3-2013
Título: UN PASITO MÁS EN UNA FRÍA TARDE DE PEQUEÑOS DETALLES o LA DIOSA FORTUNA SE PASEA POR BENIMACLET
Como ya temíamos durante la semana, enfrentarnos al Benimaclet «B» iba a ser especialmente complicado, no por las bajas (sólo tuvimos una) sino porque este equipo tiene un arsenal de buenísimos jugadores y creo que si hubiera jugado Victor Penadés, el encuentro habría tenido un resultado probablemente muy distinto… Cabe decir que, aunque yo fui el último en acabar, me fui enterando de los resultados individuales y me fui llevando sorpresa tras sorpresa (positivas, por suerte) de manera que el 1,5 – 6,5 final no refleja para nada la lucha desarrollada durante la tarde, fría tarde aunque fuera hiciera sol, en un frío local, muy bien señalizado por cierto (si no seguro que más de uno y de dos nos habríamos perdido, acabando en algún vestuario jejeje) pero muy frío.
Con algunos retrasos por parte de los dos equipos (no por no encontrar el Polideportivo de Benimaclet que era muy fácil de encontrar, sino por encontrar… sitio para aparcar, aunque seguro que alguno apuró viendo el Clásico Madrid – Barsa apodado «de la siesta») comenzaba el encuentro a las 17:10. Hay que decir que las sillas de plástico eran adecuadas salvo en un caso que más adelante contaré…
Los resultados por mesas fueron los siguientes:
1. José Antonio O’Neill 0 – Javier Buenafé 1
2. Abel Carrascoso 1 – Oliver Kevin Uran 0
3. Sergio Madero – Juanfran Plaza, Tablas
4. Jose Ferrer 1 – César Giménez Menchón 0
5. Carlos Guillem 0 – Pablo del Hoyo 1
6. Domingo Morello 0 – José Nieto 1
7. Blas Gómez 0 – Juan Antonio Cebrián 1
8. Enrique González 1 – Kristian Martínez 0
Hay que decir que coincidimos en el local con nuestro equipo «C» que luchó bravamente pero que al final perdió por la mínima. Animo chicos que lap ermanencia aún se puede conseguir!!!
El comienzo de las partidas fue bastante tranquilo, pero esa tranquilidad tardó poco, muy poco, en romperse, ya que los planteamientos se agudizaron enseguida, en algunos casos ya desde la jugada 3!!! Hasta que terminó la primera partida, la lucha no parecía que fuera a ser tan sufrida, incluso en algunos casos la ventaja de tiempo para nuestros jugadores era notoria. Este fue el caso de la partida Domingo Morello – José Nieto, que fue la primera en terminar. El negro quedó con menos de media hora en 12 jugadas (!!) y el blanco tenía una posición de ataque prometedora, pero no sé qué pasó que de golpe y porrazo el negro se alzó con la victoria. Fue una derrota dura ya que el resto de partidas, como digo, se estaban desarrollando de una manera muy dura, con agobios realmente serios… En fin, que la cosa no pintaba nada bien.
A este detalle se sumó el hecho de que, con 1-0 a su favor, comenzaron a llegarme ofertas de tablas por parte de los jugadores del equipo local. Yo recomendé a mis jugadores que no aceptaran las tablas, aunque cuando me di una vuelta por los tableros comprobé que, en el tablero 8, el joven rival de Enrique había entregado quizá demasiado material, lo cual pienso que nos garantizaba el empate en el marcador, como así se produjo más tarde. Enrique apuntaló su ventaja material y el empate subió al marcador. 1-1 En este punto ya no sé en qué orden se fueron produciendo los resultados, ya que mi partida requirió toda mi atención y, como los tableros 2 y 1 fuimos los últimos en terminar, iré de atrás hacia adelante. Además me vendrá bien para comentar un capítulo aparte en esta crónica.
Estaba claro que la primera derrota tenía que surtir un efecto encorajinador en nosotros que, a pesar de los agobios, poquito a poco íbamos levantando las partidas. En la mesa 7 Juan Antonio se sobrepuso a la entrega de calidad de su rival, que no vio un truquito que no le permitía recuperarla. De ahí al final nuestro jugador, que ya se había propuesto lanzarlo todo a amatar o morir (como no podía ser de otra manera) dio una lección de ataque y defensa, imponiéndose finalmente y permitiendo que nos adelantáramos en el marcador. 1-2
La mesa 5 vivió uno de esos duelos raros, angustiosos, tensos, que muestran hasta qué punto un jugador templa sus nervios y sortea las dificultades (venidas de un g4!! por parte del blanco para abrir la posición de centro cerrado y hacerse camino hacia el enroque negro, aunque el blanco había renunciado a él) manteniéndose firme hasta que le llega la mínima oportunidad de darle la vuelta a la partida. Bravo por nuestro jugador más tablífero, que sabe embolsarse el punto entero también!! 1-3
En la mesa 4 los fuegos de artificio comenzaron muy pronto (supongo que la Trompowsky da para eso) con peones muy avanzados y piezas que iban desarrollándose poco a poco (excepto las damas que se cambiaron prontito) pero creo que, conforme iba pasando la partida y el negro se iba apurando de tiempo, estaba claro que algo se le iba a ir escapando, y de hecho se le escaparon los dos peones que Ferrer enquistó en séptima, lo que obligó a César a abandonar, en vista de las incipientes damas. 1-4 y la ansiada victoria estaba muy cerca.
Esta llegó con el empate, único empate, que se registró en el encuentro, en la mesa 3, entre Sergio Madero y Juanfran Plaza. El blanco siempre imprimió una velocidad muy alta a cada una de sus ideas lo que realmente puso en aprietos a nuestro jugador, que en el medio juego demostró que está entrando en calor y se está entonando cada ronda que pasa, defendiéndose con uñas y dientes (y caballos y peones) desembocando la partida en un final de torres que, al liquidarse los peones, había exprimido todo su jugo. 1,5 – 4,5 y la victoria estaba conseguida!!
De esto ni Abel ni yo nos enteramos hasta muy avanzada la tarde, puesto que fuimos los últimos en terminar. En el caso de Abel en la mesa 2, su rival (muy buen amigo y excelente persona) Kevin Uran se apuntó al baile que propuso el blanco, en una catalana muy aguda desde la jugada 5. Realmente reinó una camaradería y un buen rollo en esa partida ejemplar, en contraste con la violenta lucha que se planteó sobre el tablero, con un ataque demoledor del blanco… que tanto empujó y empujó, lo que consiguió fue romper la silla!!! Lo siento Abel, sé que me rogaste que no comentara nada de esto pero yo no me puedo quedar sin añadir esto al anecdotario, ya te compensaré con una cena en un Restaurante japonés!!! Una vez repuesta la silla, se vio que el negro no pudo recomponer su posición quedando en un final con peón de menos pero que, al estar todos en el mismo flanco, parecía que las tablas estaban al alcance de la mano. Sólo había que cambiar las damas y el final de alfil contra caballo acabaría en tablas. Pero fueron las piezas menores las que se cambiaron, incluso las damas también, llegando a un tenso final de peones que no sé si eran tablas pero que Abel condujo impecablemente, de libro como se dice en estos casos, cosechando el punto completo en una brava y espectacular partida.
Y llegamos a mi partida, que fue la última en terminar y con la que voy a abrir un capítulo dentro de esta crónica llamado:
LAGUNAS DEL REGLAMENTO: LAS REITERADAS OFERTAS DE TABLAS DEL RIVAL
Mi partida comenzó con una pronta oferta de tablas por parte de mi rival ya en la jugada 3, que me hicieron pensar que el hombre tenía prisa y que sólo había venido para que sus compañeros no avanzasen un tablero… Obviamente yo había ido a luchar y, por respeto a mis compañeros, las rechacé. Yo lo siento pero no suelo aceptar tablas tan pronto y si mi rival tenía que irse lo mejor que podía haber hecho era no venir. Yo pensaba que se me lanzaría a un ataque rápido, perdería material, abandonaría y ya está. Eso pensaba yo, y qué equivocado estaba al menos en la segunda parte de mi pensamiento, ya que en la primera parte acerté. La segunda oferta de tablas llegó en la jugada 12, lo cual ya comenzó a hacerme mella, puesto que no era normal (como uno de sus compañeros me ratificó luego) que en 12 jugadas pidiera tablas 2 veces. Yo seguía pensando que a lo mejor tenía que irse (ingenuo de mí) y, de nuevo por respeto a mis compañeros y pensando que había que luchar, volví a rechazarlas. En la jugada 16 llegó la tercera oferta de tablas lo cual ya me puso algo nervioso porque pude deducir que mi rival, sencillamente, se había propuesto pedirme tablas infinitas veces con el único propósito de desestabilizarme emocionalmente y tratar de presionarme como arma compensatoria de la diferencia de ELO, lo cual se debía traducir en rápidas jugadas por mi parte (mi rival me había sacrificado un peón por ataque con mi rey en el centro, lo que suponía gran gasto de energía por mi parte para encontrar la defensa justa) así como tener que levantarme casi en cada jugada, para evitar que mi rival acompañase sus jugadas de nuevas ofertas de tablas… En fin, que al aspecto puramente ajedrecístico se unió otro, el psicológico, en donde mi rival me llevó al límite, y en un momento dado de la partida perdí dos peones quedándome en posición muy delicada. Mi rival efectuó un cambio inadecuado de piezas que desembocó en un final de torres que iba encaminado hacia las tablas, cómo no!! que mi rival no dudó en recordarme con su cuarta oferta de tablas en la jugada 43, lo cual me ofendió y me enfadó. A su oferta de tablas yo le respondí «Ya está bien de tanto pedir tablas» a lo que él respondió «Si ahora las vas a coger que estás peor», haciendo alusiones al reglamento que permite hacer ilimitadas ofertas de tablas etc… lo cual me llevó a solicitar la presencia del capitán del equipo local (lo siento César por hacerte levantarte de tu mesa cuando sólo te quedaba un minuto, pero le tocaba a Ferrer que todavía tenía 15 y no iba a hacer su jugada como caballero que es hasta que no volvieras a sentarte) y exponerle mi queja. En estos casos pienso que el Reglamento se queda cojo porque no hay ninguna disposición al respecto que sancione al jugador que, deliberadamente, se dedique a ofrecer tablas con el único propósito de molestar, desconcentrar y desestabilizar los nervios del contrario, incurriendo en un comportamiento antiético y antideportivo. La única solución que propuse fue reflejarlo en el Acta y seguir jugando la partida bajo condición, pero finalmente no se reflejó nada al considerar que era inútil, es decir, no iba a tener ningún efecto.
En última instancia, sólo me quedó luchar por puro orgullo y amor propio un final que no tenía que haberse ganado pero que, por H o por B, finalmente conseguí ganar. Las disculpas de mi rival después de la partida fueron aceptadas, pero estaba claro por pequeños detalles que pude palpar, que fueron sólo un maquillaje de una actitud para nada recomendable y que ensucia la competitividad y la caballerosidad que desde el inicio de los tiempos ha caracterizado a este noble deporte. Que vaya por delante que no pretendo para nada erigirme en ejemplo para nadie ni nada por el estilo, ya que yo no soy ningún santo (Nunca fuimos ángeles, rezaba esa película) sino solamente advertir que el Reglamento regula lo que se produce dentro del tablero, quedándose corto a la hora de enjuiciar el comportamiento de los jugadores que son quienes, a la postre, mueven las piezas. Recordemos que, en tenis, el mal comportamiento de un jugador (rompiendo la raqueta, profiriendo palabras malsonantes) es sancionable con pérdidas de un punto, un juego y así sucesivamente…
Bueno, pues hasta aquí la crónica de un encuentro que era un difícil trago en el calendario, pero que hemos pasado con holgura a la vista del 1,5 – 6,5 final. Ahora quedan dos tragos todavía más complicados, comenzando por el próximo que será en casa: El siempre temible e imprevisible Gambito.
Crónica de Javier Buenafé para Ajedrez Valenciano y para el Club de Ajedrez Quart.

Comentarios
Una respuesta a «INTERCLUBS 2013-8ª RONDA»
Completamente de acuerdo en los «inadecuados» comportamientos de algunos «jugadores»…Que tomen ejemplo de dos grandes campeones: Karpov y Kasparov hace años tenían comportamientos un tanto «belicosos» y aprendieron de ese comportamiento erróneo, transformándolo en calma y saber estar…